Incoterms: los cambios que nos ha traído la entrada al 2020

Incoterms 2020

La octava revisión de los Incoterms, los International Commerce Terms, ya entró en vigor el pasado 1 de enero de 2020. Pese a que estos términos que permiten acordar las responsabilidades de exportador e importador no son obligatorios, su uso está tan generalizado en comercio exterior que resulta imprescindible para cualquier profesional del sector mantenerse al día de los cambios que se producen cada 10 años.

Los Incoterms sirven para delimitar de forma precisa aspectos como el reparto de los costes logísticos entre comprador y vendedor, los riesgos del transporte de la mercancía o los documentos y trámites necesarios para las operaciones. La revisión de los Incoterms corresponde a la Cámara de Comercio Internacional, un organismo con sede en París cuyo Comité de redacción tiene en cuenta a la hora de aprobar las modificaciones las sugerencias aportadas por sus 150 miembros (sobre todo, Cámaras de Comercio).

La nueva versión de los términos, que previsiblemente estará en vigor hasta diciembre de 2029, incorpora tres cambios fundamentales. El primero que hay que destacar es que, debido a su imprecisión, se ha eliminado el Incoterm DAT, que obligaba al exportador a hacer toda la logística hasta el país del comprador y dejar los bienes en una terminal o puerto, y se ha substituido por el DPU. Éste conlleva como obligaciones para el exportador embalar y transportar la mercancía hasta el puerto o terminal de cruce, cruzarla o transportarla hasta el país de destino y avisar al comprador cuando hayan legado al lugar cordado. El segundo cambio tiene que ver con la seguridad (tanto el exportador como el importador tienen que informar de los procedimientos y problemas que podrían producirse) y con el pesaje (cuya obligatoriedad se incorpora a los Incoterms de acuerdo con el convenio SOLAS). La tercera de las transformaciones de relevancia tiene que ver con los Incoterms CIP, para el que se recomienda un seguro de cláusula A (con la cobertura de mayores riesgos y la fijación de indemnizaciones superiores), y CIF, para el que se recomienda un seguro de cláusula C (con la menor cobertura).

Además de éstos, se establecen otros cambios, como los referidos a los despachos aduaneros, que permitirán que se explique con mayor precisión qué parte, vendedor o comprador, es responsable de realizar los trámites, asumiendo sus costes y riesgos, o el desdoblamiento del popular FCA para diferenciar las operaciones de transporte marítimo y aéreo. Asimismo, se eliminan Incoterms como el FAS, el DDP y el EXW.

 

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